Un cirujano sursudanés, galardonado con el Premio Nansen de ACNUR por su labor con refugiados y desplazados

Europa Press

El cirujano sursudanés Evan Atar Adaha ha sido galardonado con el Premio Nansen para los Refugiados 2018 que concede el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) por su "extraordinario compromiso" desde hace 20 años prestando servicios médicos a las personas que se ven obligadas a huir de los conflictos y la persecución en Sudán y Sudán del Sur, así como a las comunidades que los acogen.

El doctor Atar reside en Bunj, en el noroeste de Sudán del Sur, donde dirige el único hospital de la región de Alto Nilo, el cual atiende a más de 200.000 personas, incluyendo a 144.000 refugiados del estado de Nilo Azul en Sudán y a la comunidad local del condado de Maban, que cuenta con unos 53.000 habitantes.

foto: doctor sudanés AtarSu equipo realiza un promedio de 58 operaciones a la semana en condiciones difíciles, con suministros y equipos limitados, según resalta ACNUR, que precisa que el establecimiento no cuenta con provisiones de anestesia general, lo que supone que los médicos deben trabajar con inyecciones de ketamina y anestesia epidural o raquídea.

Además, la única máquina de rayos X está rota; el único quirófano sólo está iluminado por una bombilla y la electricidad depende de generadores que a menudo fallan. El hecho de ser el único hospital de la región supone que muchas veces está saturado de pacientes y tienen que habilitar salas al aire libre, explica la agencia de la ONU.

"La crisis en Sudán del Sur ha tenido un impacto devastador en millones de personas forzadas a huir de sus hogares, o cuyas vidas han quedado destrozadas por el conflicto, la violencia y la inseguridad alimentaria", ha subrayado el máximo responsable de ACNUR, Filippo Grandi. "Sin embargo, incluso en medio de la tragedia, surgen actos de heroísmo y dedicación a los demás", ha resaltado.

"El trabajo del doctor Atar durante estas décadas de guerra civil y conflicto es un brillante ejemplo de profunda humanidad y altruismo", ha señalado. "A través de sus incansables esfuerzos, se ha logrado salvar miles de vidas y un sinnúmero de hombres, mujeres y niños han tenido la oportunidad de reconstruir su futuro", ha añadido Grandi.

El responsable de ACNUR ha defendido que "a menudo, aun a riesgo de su propia seguridad, su compromiso de ayudar a las víctimas de la guerra y el conflicto ha resultado extraordinaria y merece recibir la atención y reconocimiento mundial". El Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR rinde homenaje al servicio extraordinario a las personas desplazadas por la fuerza.

El doctor Atar nació en Torit, en el sur de Sudán del Sur, y recibió una beca para estudiar medicina en Jartum, Sudán, para luego formarse en Egipto. En 1997, cuando la guerra arrasó el estado del Nilo Azul en Sudán, se ofreció para trabajar allí, creando desde cero su primer hospital en Kurmuk y trabajando en el corazón de un conflicto a gran escala, a menudo bajo bombardeo aéreo directo.

En 2011, ante el recrudecimiento de la violencia, se vio obligado a huir junto a su personal y todo el material que pudo transportar durante un mes. A su llegada a Bunj, instaló su primer quirófano en un centro de salud local abandonado. Desde entonces, resalta ACNUR, ha trabajado incansablemente para asegurar la financiación del hospital y formar a jóvenes que pudieran convertirse en enfermeras y matronas.

"Aquí tratamos a todo el mundo independientemente de quiénes sean: refugiados, desplazados internos o comunidad de acogida", asegura Atar. "Soy muy feliz cuando me doy cuenta de que mi trabajo ha servido para salvarle la vida a alguien o ahorrarle sufrimiento", añade.

En 2017, los refugiados representaron el 71 pro ciento de los pacientes quirúrgicos, según ACNUR, que resalta que en ocasiones el cirujano llega a trabajar hasta 48 horas seguidas y en todo momento está de guardia.

En este sentido, la agencia de la ONU también ha puesto en valor su sacrificio a nivel personal, ya que vive en una tienda de campaña de lona cercana al hospital, mientras que su familia está en Nairobi, Kenia y solo puede visitarles tres veces al año aprovechando cortos periodos de descanso para recuperarse de su agotador trabajo como médico.