El Colegio de Médicos de Cantabria beca a médicos benienses para formarse en
hospitales cántabros

El Colegio de Médicos de Cantabria en colaboración con la Dirección General
de Cooperación y el Hospital de Santa Clotilde han becado a dos médicos
benineses, un anestesista y un cirujano, para realizar un período de
formación de postgrado de un mes de duración en los Hospitales Marqués de
Valdecilla, Sierrallana, Laredo y en la Clínica Mompía.

Descripción

Estos profesionales trabajan como especialistas en el Hospital de Tanguietá
en la provincia de Atakora, Benin. El hospital de Tanguietá tiene una amplia
tradición de misiones sanitarias quirúrgicas cántabras.

Benin, antigua colonia francesa Daomei, se encuentra en el Golfo de Guinea y
hace frontera con Togo, Níger, Nigeria y Burkina. Es uno de los países más
pobres del mundo, habitado por unos ocho millones de personas. Pero no
existe un censo fidedigno, así que es posible que la población real sea el
doble, que se concentra en dos ciudades, Porto Novo, la capital, y Cotonou,
ambas al sur el país.

El Hospital de Tanguietá atiende no solo a la población de Benín sino
también de países limítrofes, fundamentalmente Níger y Burkina. Solo existe
otro hospital en el país de similares características en Cotonou, a unos 800
km.

Año tras año, a lo largo de dos o tres semanas, dos equipos cántabros,
formados por enfermeras, oftalmólogos, cirujanos plásticos estomatólogos y
anestesistas, realizan programas quirúrgicos específicos de cataratas
(Fundación Luz África) y de cirugía del labio leporino. La cirugía
reparadora tras quemaduras, sobre todo en población pediátrica, ocupa
también gran parte de la actividad quirúrgica.

La actividad clínica y quirúrgica diaria en el hospital de Tanguietá es
incesante y está dirigida por el fraile italiano Florent Priuli, cirujano y
fundador del hospital. No es infrecuente verle pasar consulta de madrugada
tras una jornada quirúrgica de mañana, tarde y noche.

Los pacientes venidos
de todos los puntos del país y de los limítrofes, duermen, literalmente, a
la entrada de la misma.

La clave de nuestras misiones sanitarias en Tanguietá no es la asistencial.
No lo debe ser. En lo puramente asistencial, sobre el terreno, tenemos más
que aprender los occidentales. La clave es la formación. Todo lo que podamos
enseñar de técnicas y conocimientos tiene una repercusión directa sobre la
salud de la población.

El hecho de que hayamos becado a estos dos profesionales benineses tiene dos
consecuencias muy importantes: la primera, su formación en nuestro país y el
refresco para sus conocimientos y la segunda, y más importante, es que el
hecho de que el hospital de Tanguietá pueda ofrecer una formación occidental
a sus escasos profesionales, contribuye directamente, por su atractivo, a
facilitar el reclutamiento de los mismos para atender el trabajo diario de
un hospital con una actividad frenética.

En lo humano, la gran suerte de trabajar codo con codo con una de esas
personas, tan pocas, y que fue tocada por el don de la ejemplaridad, Fray
Florent Priuli. Nada comparable.

Más información: http://www.gacetamedica.com/noticias-medicina/2015-02-13/editorial-opini...