Las “enfermedades olvidadas”, un desafío de salud global que afecta a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo

Las “enfermedades olvidadas”, como la úlcera de Buruli, las helmintiasis o el cólera, que constituyen un desafío mundial en salud pública y global, afectan a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en poblaciones vulnerables. Estas patologías, “desatendidas” por los países desarrollados, constituyen una verdadera prioridad para la cooperación y el voluntariado que con prevención, educación, sensibilización, estrategias de abordaje e implicación de la población luchan por su erradicación


Madrid

medicosypacientes.com/ S.G.

Así se puso de manifiesto en la mesa “Las enfermedades olvidadas” celebrada en el marco del II Congreso de Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (OMC), organizado a través de su Fundación para la Cooperación Internacional (FCOMCI) y el Colegio de Médicos de Cantabria y que durante dos días reunió a numerosos expertos del ámbito nacional e internacional en Santander.
 
En la mesa, moderada por el Dr. Guillermo Vázquez, médico voluntario y director de cooperación internacional del Consejo Andaluz de los Colegios Médicos, participaron en calidad de ponentes Fray Florencio, monje, médico e italiano, que dirige desde hace 47 años el Hospital de Tanguiéta, pertenenciente a la Orden San Juan de Dios y referencia en Benín. También intervinieron el Dr. José Muñoz, médico del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clinic de Barcelona e Instituto de Salud Global de Barcelona; y la Dra. Cecilia López, coordinadora médica de Médicos del Mundo.
 
Las denominadas “enfermedades olvidadas” tienen “gran” carga de mortalidad y morbilidad y afectan siempre a las poblaciones más pobres sobre todo en países tropicales, según explicó el Dr. Guillermo Vázquez quien denunció el déficit de investigación y la falta de recursos destinados. “La espereza de vida de los 1.500 millones de afectados ronda los 50 años”, matizó.
 
El experto habló además sobre las estrategias de abordaje de estas patologías, incidiendo en que para trabajar en cooperación y en “enfermedades olvidadas” es necesario actuar sobre poblaciones y no sobre personas individuales.
 
Nombró las cinco estrategias globales propuestas por la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas para abordar las patologías “olvidadas” y señaló que es preciso “aplicarlas de forma coordinada con la población de los países”. 
 
Estas herramientas van desde el tratamiento masivo de las patologías parasitarias hasta crear actividades innovadoras que generen nuevas formas de combatir la enfermedad.  El resto de herramientas sería el saneamiento de aguas, el control de vectores – el uso de mosquiteras y repelentes- y el tratamiento de las grandes zoonosis.
 
Educación y concienciación, armas para erradicar la úlcera de Buruli
 
Sobre el caso concreto de la úlcera de Buruli habló el médico Fray Florencio, quien contó su experiencia al frente de un hospital que opera y trata a los enfermos de estas patologías.  La úlcera de Buruli, que tiene un prevalencia muy elevada en países tropicales de África como Benín, Ghana o Costa de Marfil, es “muy dolorosa y conlleva muchas afectaciones pudiendo llegar a la invalidez e incluso al cáncer si no se diagnostica precozmente y la infección de la úlcera cala en la sangre y en los huesos”, explicó Fray Florencio.
 
Los niños entre 2 y 15 años constituyen el 50% de los enfermos. Pero todas las edades están afectadas. “Con la Organización Mundial de la Salud (OMS) hemos trabajado primero por encontrar la causa y después por encontrar la cura” explicó el médico italiano quien aseguró que si se hace mucha sensibilización se puede diagnosticar pronto y curarla por vía médica sin necesidad de intervención quirúrgica “que es larga dolorosa y no siempre da buenos resultados”.
 
Sin embargo, esa tarea “no es fácil porque la falta de cultura entre las poblaciones que la padecen provoca que muchas veces se piense que se trata de una maldición religiosa”, puntualizó.
 
Actualmente, se desconoce que vectores pueden ser medio de trasmisión de esta enfermedad. Hay teorías que dicen que puede producirse por penetración cutánea por pinchos o ramas y por picadura de chinches acuáticos. Primero forma un pequeño nódulo o bulto, luego un edema y finalmente una placa “que –dijo-se va comiendo los tejidos”.
 
Es por ello que la prevención juega un papel fundamental. Prevención basada en la educación y concienciación de las personas. “El simple hecho de llevar pantalón largo al campo para evitar pequeñas heridas hace que se reduzca el número de personas afectadas por esta enfermedad”, aclaró el médico. 
 
Fray Florencio hizo hincapié en la importancia de sensibilizar la opinión internacional ante esta enfermedad “que se puede curar muy bien incluso mejor que la Lepra y Tuberculosis”. Es por ello que aseguró que “esperamos que el mundo entero se mueva y todos hagan un esfuerzo para que esta enfermedad llegue a desaparecer”.
 
Un billón de personas en el mundo está infectada por enfermedades intestinales
 
El control de las helmintiasis y las estrategias de saneamiento, potabilización del agua y el lavado de manos, fue un tema abordado por el Dr. José Muñoz, médico del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clinic de Barcelona- Instituto de Salud Global de Barcelona.
 
Las helmintiasis, enfermedades intestinales causadas por parásitos, se consideran patologías “olvidadas” porque, según afirmó el Dr. Muñoz, “no hay interés ni recursos para su investigación”. Se calcula que un billón de personas son afectadas por parásitos en todo. Aunque, según afirmó el experto, no hay registros claros y la mayoría de los casos no se contabilizan”. En una escuela de Mozambique calculamos que más del 50% de los niños tendrán parásitos.
 
Tampoco se mide la morbilidad y muchas veces los síntomas son invisibles. “Lo que sí está claro es que generan un impacto enorme en la salud de las personas, padeciendo anemia, les genera estigma y perjudica su desarrollo social y cognitivo”, subrayó.
 
El impacto que generan cierra, para el Dr. Muñoz, el “círculo entre enfermedad- pobreza-enfermedad”. Estas enfermedades afectan más a la gente sin recursos, que no se lavan las manos, no tienen acceso agua potable y se infectan bebiendo siempre de la misma agua contaminada. “Padecer estas enfermedades les produce más pobreza al impedirles ir a la escuela o al trabajo”, concretó.
 
Por ello, recordó la importancia de contar con medidas coordinadas para el control de las helmintiasis, basadas en estrategias de saneamiento, acceso a agua potable e higiene. “El abordaje con medicamentos no es suficiente debido a que solo tiene un 40% de eficacia y solo se utilizan en niños que van a la escuela”.
 
Mejorar el saneamiento y la higiene deja cifras como que el lavado de manos antes de comer reduce la incidencia de estas enfermedades un 62%, el uso de jabón disminuye un 47% todas las helmintiasis y el uso de zapatos disminuye un 71 % los anquilostomas, otros parásitos. 
 
“Invertir en saneamiento es invertir en la calidad de vida de estas personas. Si no prevenimos que sigan bebiendo de la misma fuente contaminada de nada sirven los tratamientos médicos”, concluyó el experto.
 
“La respuesta del cólera no se puede dar en casos individuales sino en el conjunto de la población”
 
La Dra. Cecilia López, coordinadora médica de Médicos del Mundo, impartió la ponencia “la vergüenza en los tiempos del Cólera” donde evidenció que el Cólera sigue siendo un problema de Salud Publica en muchas partes del mundo. De hecho, en 2015, 42 países reportaron un total de 172.454 casos de los cuales 1.304 fallecieron, resultando así en una tasa de letalidad de 0,8%. 
 
Está enfermedad que, como las otras, ataca siempre a los más débiles, predomina en países de África y Asia y, tal y como explicó, la Dra. López “no ha tenido nunca la consideración que precisa, ni respuestas adaptadas a las necesidades”.
 
La experta expuso la estrategia de intervención frente a una epidemia de Cólera que desarrolla la ONG, basada en la reducción de la mortalidad, disminución de la propagación y la coordinación entre todos los actores implicados en el terreno. “La respuesta del cólera no se puede dar en casos individuales sino en el conjunto de la población”, matizó.
 
Tras poner de manifiesto que la estrategia de reducción de la mortalidad pasa por “identificar los casos, valorarlos y tratarlos”, la experta aseguró que el acceso a agua salubre, la promoción de higiene, la sensibilización e información, la comunicación del riesgo, la movilización social y el acceso el saneamiento son medidas necesarias para evitar que se propague el cólera. 
 
Medidas que, según expuso, no se pueden llevar a cabo sin una coordinación y sin tener un conocimiento antropológico de la comunidad donde se pretende actuar. “No hay que olvidar que son culturas distintas y que tenemos que llegar a ellos y educar a los ciudadanos desde el reconocimiento de sus sistemas. Tenemos que involucrar a sus líderes para que difundan nuestros mensajes y adopten como suyas estas medidas”, concluyó.

PIe de foto: De izda. a dcha.: Dr. José Muñoz, (ISGLOBAL Barcelona); Dr. Guillermo Vázquez (CACM); Fray Florencio (Hospital Tanguieta); y Dra. Cecilia López (Médicos del Mundo)