El Dr. Tomás Cobo anima a los estudiantes de Medicina a realizar proyectos de cooperación para "ayudar a los más frágiles"

El Dr. Tomás Cobo, vicepresidente primero de la Fundación para la Cooperación Internacional de la OMC (FCOMCI), participó en la IV Jornada de Cooperación Sanitaria del Departamento de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en la que animó a los estudiantes de Medicina presentes a realizar proyectos de cooperación en países empobrecidos para "ayudar a los más frágiles"


Madrid medicosypacientes.com/ S.G.

Concretamente participó en el tema 7 de la que es la primera asignatura de cooperación en una universidad: la optativa "Medicina sin Fronteras. Cirugía en Cooperación", que cuenta con más de 70 alumnos inscritos.
 
El objetivo de esta materia es la adquisición de conocimientos que capaciten al estudiante para desarrollar ideas o proyectos de trabajo en el campo de la cooperación, la aplicación de esos conocimientos en un entorno de trabajo nuevo; compartir y difundir esos conocimientos a otros profesionales en diversas áreas y entender las razones éticas, sociales y económicas que justifican la cooperación.
 
En esta Jornada participaron, además del Dr. Cobo, José Carlos Redondo, de la Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; y el Dr. Ricardo Angora, vocal de Cooperación del Colegio de Médicos de Madrid, entre otros.
 
El Dr. Corbo inició su intervención aludiendo a la labor que desempeña la FCOMCI, explicó que esta Fundación nació en el año 2010 con el objetivo de dar respuesta a las necesidades detectadas en el ámbito de la cooperación y de la ayuda humanitaria sanitaria.
 
"Realizamos intervenciones en cooperación internacional, mediante la elaboración y ejecución de proyectos y programas sanitarios de cooperación internacional, directamente o a través de ONGS de carácter sanitario" dijo.
 
Tras afirmar que desde la Fundación se ha conseguido ser una plataforma de trabajo, consulta e intercambio de información, añadió que su principal misión es aunar voluntades de ONG, profesionales sanitarios y Administraciones públicas “para trabajar coordinados y lograr que la acción en cooperación sea eficaz y útil en el terreno y no futil”. 
 
Hay muchos profesionales liberales como ingenieros, médicos o enfermeras que tradicionalmente han ido a cooperar y han ido a misiones de desarrollo pero sin una regulación o control. Según matizó el Dr. Cobo, la Fundación ofrece a los profesionales la documentación legal como el certificado de idoneidad, que es una convalidación del título, para proteger a los médicos y ajustarse al marco legal del país donde se desarrolla el proyecto. 
 
Recordó que la Fundación cuenta, además, con un Registro de Cooperantes y Voluntarios y de unas becas para que profesionales saharauis se formen en centros sanitarios españoles. Asimismo, existe un convenio entre el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), la FCOMCI y las universidades españolas para ofrecer la oportunidad a los estudiantes de último año de carrera de hacer sus prácticas curriculares en proyectos de cooperación en países empobrecidos para tener contacto con esas realidades.
 
Cirugía en el África Subsahariana. La experiencia de Tanguieta
 
Centró la mayor parte de su discurso en contar su experiencia de cooperación en Tanguiéta, Benín, África, donde lleva más de 16 años colaborando. Aunque también colabora paralelamente en los campamentos de refugiados del Sáhara donde lleva más de 12 años.
 
Contó a los estudiantes allí presentes, que cada año viaja a Tanguiéta, al norte de Benín, para colaborar, como anestesista, en las intervenciones quirúrgicas que lidera Fray Florencio, fundador del hospital de San Juan de Dios de Tanguiéta. “Fray Florencio es un médico italiano que con tan solo 24 años aterrizó, con recién terminada la carrera, en un dispensario que apenas tenía nada en Tanguiéta  y que poco a poco creó el hospital”. Un centro que actualmente es uno de los de referencia del país con capacidad quirúrgica para atender a unos 30.000 habitantes de Benín y de países de alrededor. “Las personas, más que las comisiones, con su solidaridad son capaces de hacer cosas. Fray Florencio es una persona que ha entregado su vida a los demás desde los 24 años y una muestra de que la gente buena existe”, destacó.
 
En el centro realizan numerosas cirugías derivadas de amputaciones, mordeduras, politraumas o heridas de guerra y rotan equipos de profesionales de Francia, Italia, suiza y España. “Cada uno hace una actividad diferente nos coordinamos y no solapamos tareas”, señaló.  Estos equipos se enfrentan a casos de desnutrición, cólera y malaria en un lugar donde la mortalidad infantil es muy alta y donde hay gran incidencia de quemados porque roban gasolina de los oleoductos y la venden. 
 
El Hospital, tal y como aseguró, se enfrenta a problemas de cirugía como es la falta formación especializada en anestesia o la sepsia. “Tenemos un anestesista que es Basile fue reclutado por Florencio cuando tenía solo 15 años y vivía en la calle. Le enseñó las técnicas básicas de anestesia y aunque no ha estudiado Medicina es el que más sabe en este tema y reconoce muy bien a los pacientes”, explicó.
 
En la misión cántabra, donde participa el Dr. Tomás Cobo, hacen oftalmología, cirugía plástica y estomatología. “Atendemos niños con leporinos que son sacrificados por su patología en sus comunidades. Les interceptamos y operamos”, expuso.
 
Finalmente, abogó por la necesidad de una acción puntual asistencial, por la presencia de equipos europeos que otorga prestigio al hospital, la formación in situ en técnicas y habilidades, la vehiculización de recursos de la administración, así como en insistir en la formación en Europa que permite el reclutamiento de profesionales en Tanguiéta que son atraídos por poder formarse en centro europeos.
 

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