Un hospital para atender a un millón de personas en medio de la guerra de Yemen

El hospital de Abs, en la provincia de Hajjah, es el único que funciona en esta zona de Yemen situada a unos 25 kilómetros de la línea del frente en un conflicto que desde hace más de cuatro años ha dejado al que era el país más pobre de la región con un sistema de salud prácticamente inexistente.
Este centro, al que apoya Médicos Sin Fronteras (MSF), es la única estructura médica que brinda atención secundaria y de urgencias a más de un millón de personas que viven en la ciudad de Abs y la región e incluso a distritos limítrofes de otras provincias como Hodeida.

Sin embargo, explica a Europa Press la coordinadora de proyectos de la ONG en Abs, Helena Cardellach, el hospital está ofreciendo en gran medida atención primaria ya que el personal sanitario del país lleva sin cobrar desde 2017 y muchos centros de salud han cerrado o se han visto afectados por el conflicto --algunos, entre ellos este hospital, han sufrido ataques--.

El hospital ha pasado de contar con 50 camas a tener 200, pero siguen siendo insuficientes para atender las crecientes necesidades en una región en la que entre marzo y abril se produjo un recrudecimiento de los combates, con 20.000 nuevos desplazados, y donde alrededor de la mitad de los 200.000 habitantes del distrito son ya desplazados internos.

Cada mes, se reciben unos 5.000 pacientes, alrededor de la mitad de los cuales son consultas externas que deberían haberse realizado en los centros de salud primaria, precisa la responsable de MSF, que resalta que el centro está "saturadísimo". El hospital atiende unos 800 partos al mes, el 20 por ciento por complicaciones como resultado de la falta de chequeos y de controles prenatales, subraya. Además, se atienden unas 1.400 urgencias a la semana.
En los últimos meses, según Cardellach, el personal de MSF también ha constatado un aumento de los casos de malnutrición, en buena medida por el aumento de la población en la zona, pero también porque los yemeníes "han perdido sus medios de subsistencia y no pueden hacer frente a los elevados precios de los alimentos básicos".

En el caso de los desplazados internos, aclara, muchos viven en campamentos improvisados donde el acceso a agua y saneamiento es precario y donde "la ayuda no es suficiente". Algunos, añade, "se han tenido que desplazar tres o cuatro veces en función de cómo ha ido moviéndose la línea de frente".

NO TODOS CONSIGUEN LLEGAR AL HOSPITAL

Pero no todos los que necesitan atención médica consiguen llegar al hospital de Abs. "Hay gente atrapada en zonas de guerra o que viven muy lejos y no pueden costearse el viaje hasta el hospital", lamenta la responsable de MSF, que reconoce que aunque les gustaría, "no podemos llegar a todo el mundo".
"Es una situación dramática", incide, subrayando que después de cuatro años de guerra millones de yemeníes viven en "condiciones deplorables" y necesitan ayuda para subsistir. Algunos de los casos directamente "dependen de ella porque no tienen nada", agrega.

Por eso, hace un llamamiento no solo a que se incremente la ayuda y los fondos destinados a esta crisis humanitaria --definida como la más grande en la actualidad a nivel mundial por la ONU-- sino a una mayor presencia de actores humanitarios que ayuden a atender las necesidades de la población.
"Las necesidades están, son muchas y grandes y lo que queremos es que haya más ayuda y más actores en el terreno para poder hacer frente a estas necesidades", sostiene la responsable de MSF, que advierte del riesgo de que puedan producirse epidemias de enfermedades como la malaria, el dengue o el sarampión o un rebrote del cólera, endémico en el país, tras el descenso en el número de casos en los últimos meses.

"La gente lo que quiere es vivir y tener una vida normal, con sus necesidades básicas cubiertas", insiste Carderrach. "Parece elemental pero en Yemen es algo que no está cubierto" y la población sigue teniendo problemas para tener acceso a alimentos, agua o atención sanitaria, zanja.