Más de 350 millones de personas padecen malnutrición en Asia Pacífico, según la ONU

Unos 1.900 millones de personas carecían de acceso a una dieta saludable y más de 350 millones padecían malnutrición antes de la pandemia en la región de Asia Pacífico, situación que se ha visto agravada por el impacto de la Covid-19.

 

Así lo pone de manifiesto un informe publicado por el fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la salud (OMS).

Según sus resultados, más de 350 millones de personas en Asia y Pacífico estaban malnutridas en 2019, aproximadamente la mitad de las personas malnutridas a nivel mundial.

Se estima, además, que 74,5 millones de niños menores de cinco años sufrían retraso en el crecimiento y 31,5 millones padecían emaciación (demasiado delgados para su altura) en la región.

La mayoría de estos niños viven en Asia Meridional, donde hay 56 millones con retraso en el crecimiento y 25 millones con emaciación. Al mismo tiempo, el sobrepeso y la obesidad han aumentado rápidamente, especialmente en el sudeste asiático y el Pacífico, donde unos 14,5 millones de niños menores de 5 años presentan sobrepeso u obesidad.

En su informe, las agencias de la ONU destacan que una dieta saludable es significativamente más cara que una dieta que proporciona calorías suficientes pero que carece de valor nutricional. Los sobrecostes son aún mayores para mujeres y niños, dadas sus necesidades nutricionales añadidas.

De hecho, el impacto de una dieta pobre resulta “más grave en los 1.000 primeros días de vida ( desde el embarazo hasta que el niño cumple 2 años)”, apunta el trabajo. Los niños pequeños, especialmente cuando comienza la introducción de nuevos alimentos a los 6 meses, tienen grandes necesidades nutricionales para crecer bien. En este terreno, “cada bocado cuenta”, destaca Unicef.

Sin embargo, el alto precio de las frutas, verduras y productos lácteos hace “prácticamente imposible que la población pobre de Asia y el Pacífico consiga una alimentación saludable”, subraya el trabajo, que destaca que el precio de los alimentos y los ingresos disponibles determinan las decisiones de cada hogar sobre su ingesta dietética y de alimentos.

La Covid-19 y la falta de oportunidades de trabajo decentes en muchas partes de la región, junto con una significativa incertidumbre de los mercados y sistemas alimentarios, han llevado además a un agravamiento de las desigualdades, ya que las familias más pobres con escasos recursos alteran su dieta para elegir alimentos menos nutritivos y más baratos.

Por eso, el informe reclama más fondos para mejorar los sistemas de alimentación, reforzar los servicios sanitarios y educativos y promover los buenos hábitos higiénicos, dimensiones todas relacionadas en el bienestar de las familias.